El presidente subrogante de la Corte Suprema, Ricardo Blanco Herrera, encabezó una nueva ceremonia de juramento de abogadas y abogados. En su alocución, titulada “La Antártica y el valor del derecho: cooperación, responsabilidad y compromiso con el futuro”, la máxima autoridad judicial vinculó el hito de fijación de límites antárticos de 1940 con los principios rectores que deben guiar a los titulados.
En esa línea, enfatizó que la función del abogado excede la esfera judicial contenciosa: “Aunque nuestra profesión está estrechamente vinculada con la defensa de derechos e intereses ante los tribunales, su cometido no se agota en la litigación. El abogado cumple una función esencial: mediante el consejo jurídico oportuno, previene una controversia; facilita la comprensión entre las partes y contribuye a alcanzar soluciones legítimas que permiten restablecer la concordia y preservar la paz social”.
Al recordar la hazaña de supervivencia y rescate de la expedición Shackleton por parte del piloto Luis Pardo Villalón a bordo de la escampavía Yelcho, el ministro Blanco subrayó el estándar ético derivado del encargo profesional: “La confianza que otros depositan en nuestras capacidades impone deberes de diligencia, responsabilidad y perseverancia que no pueden quedar subordinados a la mera conveniencia personal. Quienes acuden a un abogado suelen hacerlo en circunstancias de particular trascendencia para sus vidas (...) Esa confianza es uno de los pilares de la relación profesional y exige una conducta consecuente con la dignidad del encargo recibido”.
Finalmente, el presidente (s) convocó a los nuevos juristas a proyectar su desempeño con mirada de futuro y lealtad institucional, recordando los compromisos que protegen al continente blanco como reserva para las generaciones venideras: “El abogado no es únicamente un defensor de intereses particulares. Es también un profesional cuya actuación contribuye al fortalecimiento de la institucionalidad de la República y a la preservación de las condiciones que hacen posible la convivencia bajo el imperio del derecho”.