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Juzgado civil ordena indemnizar a joven detenido y torturado por repartir panfletos en 1984

13-agosto-2026
El Decimoctavo Juzgado Civil de Santiago fijó en $40.000.000 el monto de la indemnización que el fisco deberá pagar por concepto de daño moral, a Héctor Orlando Bolbarán Jeldes joven que fue detenido y torturado por efectivos de la Policía de Investigaciones, quienes lo sorprendieron repartiendo panfletos en bicicleta en el barrio Carrascal, el 26 de octubre de 1984.

El Decimoctavo Juzgado Civil de Santiago fijó en $40.000.000 el monto de la indemnización que el fisco deberá pagar por concepto de daño moral, a Héctor Orlando Bolbarán Jeldes joven que fue detenido y torturado por efectivos de la Policía de Investigaciones, quienes lo sorprendieron repartiendo panfletos en bicicleta en el barrio Carrascal, el 26 de octubre de 1984.

En el fallo (causa rol 5.893-2025), la magistrada Claudia Donoso Niemeyer rechazó las excepciones de prescripción y reparación integral enarboladas por el fisco, tras establecer que Bolbarán Jeldes fue víctima de un crimen de lesa humanidad, imprescriptible tanto en sede penal como civil.

“Que, a fin de resolver la excepción de prescripción, cabe tener en consideración que la detención ilegal de demandante por agentes del Estado constituye un crimen de lesa humanidad y una vulneración a los derechos humanos. En efecto el hecho en cuestión vulnera lo dispuesto en el artículo 5.2 de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos, norma que establece que nadie debe ser sometido a torturas ni a tratos crueles inhumanos o degradantes, así si bien la acción indemnizatoria tiene un contenido patrimonial obedece a una índole humanitaria proveniente de los derechos de todo ser humano reconocidos estos en el Tratado Internacional indicado, que prima sobre las normas de derecho interno, en especial del artículo 2497 del Código Civil”, sostiene el fallo.

La resolución agrega: “Que, resulta improcedente dar cabida a la aplicación de normas comunes contenidas en los cuerpos normativos internos como el Código Civil para resolver la contienda en cuestión; en tal sentido el artículo 2 de la Convención Interamericana sobre Derechos Humanos obliga a los estados parte a adoptar con arreglo a sus procedimientos constitucionales las medidas legislativas o de otro carácter que fueran necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades y el artículo 5 de la Constitución Política de la República que reconoce como limitación a la soberanía el respeto de los derecho esenciales que emana de la naturaleza humana y la obligación del mismo de promover dichos derechos fundamentales”.

“Que, dado que los derechos reconocidos en la Convención son inherentes al ser humano durante toda la existencia de este, no es posible sostener a juicio de esta sentenciadora que un Estado pretenda desconocer la reparación necesaria y obligatoria por el mero transcurso de este, ya que ello significaría desconocimiento del Derecho Humano conculcado”, releva el fallo.

Para el tribunal: “(…) sustenta lo anterior el artículo 131 del Convenio de Ginebra que sostiene que ninguna parte contratante podrá exonerarse, ni exonerar a otra parte contratante, de las responsabilidades en que haya incurrido ella misma u otra parte contratante a causa de las infracciones previstas en el artículo 130 en el que se incluye la tortura o tratos inhumanos”.

“Que por lo demás –prosigue–, el que la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de lesa humanidad establezca en su artículo 4° la imprescriptibilidad de la acción penal a los crímenes mencionados en el artículo 1 entre otros, esto es los de lesa humanidad no conlleva necesariamente la exclusión de la imprescriptibilidad de la acción civil, máxime considerando el contexto del preámbulo de la convención en análisis, en especial aquellos de los párrafos 3, 4, 6 y 7”.

“Que a la luz de lo que se ha venido diciendo no cabe sino el rechazo la excepción de prescripción”, añade.

Por tanto, se resuelve que:
“I.- Que se rechazan las excepciones de prescripción y reparación integral;
II.- Que se acoge la demanda de autos respecto del daño moral sufrido, daño que esta sentenciadora estima prudencialmente en la suma de $40.000.000 (cuarenta millones de pesos), a favor de don Héctor Orlando Bolbarán Jeldes, más los intereses y reajustes consignados en el considerando vigésimo cuarto de este fallo;
III. Que se condena en costas a la parte demandada”.

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