La humildad como valor transversal en distintos ámbitos de la vida de las personas, fue el tema al que se refirió la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, en una nueva ceremonia de juramento de abogados y abogadas.
En sus palabras a los nuevos profesionales, la presidenta Chevesich señaló que “la humildad no significa desconocer lo que sabemos, renunciar a nuestras convicciones o aceptar pasivamente las opiniones ajenas”.
Indicó que, a nivel profesional, consiste en comprender que nos podemos equivocar y que siempre podemos aprender de otras personas. “La humildad intelectual consiste en conservar siempre abierta esa disposición a aprender”.
La autoridad judicial también habló de la humildad en el ámbito laboral, en la forma de ejercer autoridad y en la relación con otros. “La forma en que una persona trata a quienes dependen de ella suele decir mucho más de su carácter que la manera en que trata a sus superiores”, indicó Gloria Ana Chevesich.
Asimismo, la presidenta de la Corte Suprema señaló que si bien la palabra humildad no se utiliza expresamente en los deberes establecidos en los códigos de ética profesional, “detrás de muchos de esos deberes encontramos algo de ella: la conciencia de que el conocimiento que poseemos está al servicio de otras personas; de que la confianza que recibimos genera responsabilidades antes que privilegios; y de que el prestigio de la abogacía depende también de la forma en que tratamos a las personas”.
Al concluir sus palabras, Gloria Ana Chevesich manifestó a los nuevos abogados y abogadas: “que sus éxitos nunca les impidan reconocer el mérito ajeno; que la autoridad que puedan alcanzar nunca les haga olvidar el respeto debido a cada persona; y que, por mucho que aprendan durante los años que vienen, conserven siempre la disposición de quien sabe que todavía puede aprender algo más”.
“En todos esos momentos, la humildad será una buena compañera”, indicó.