Sonia Quilodrán Le- Bert, secretaria civil de la Corte de Apelaciones de Santiago, puso fin a 46 años de trayectoria judicial al cumplir con el límite de edad legal para permanecer en el Poder Judicial.
Abogada de la Universidad de Concepción, Sonia Quilodrán ingresó al Poder Judicial como secretaria titular del Juzgado de Letras y Garantía de Mulchén en 1980. Posteriormente asume el mismo cargo en el Primer Juzgado Civil de Talcahuano (1992), desempeñándose como jueza suplente de ese tribunal por varios periodos.
El año 2009 se traslada a la capital y asume como secretaria del 14° Juzgado Civil de Santiago y en julio de 2011 es designada secretaria civil de la Corte de Apelaciones de Santiago.
“El legado que nos deja Sonia es difícil de emular, en tanto ello significó una impronta en el desempeño de la secretaría de esta corte, pero también la forma que ella logró imponer en la vinculación con los funcionarios y colaboradores, como también en su trato deferente y amable con los justiciables”, indicó la ministra de la Corte Suprema y visitadora de el tribunal de alzada de la capital, María Soledad Melo, quién participó de la ceremonia de reconocimiento y despedida organizada en su honor.
Asimismo, la presidenta de la Corte de Apelaciones de Santiago, Marisol Rojas, destacó su integridad, capacidad profesional y calidad como persona y su colega de la secretaría especial, Maritza Donoso valoró su desempeño y agradeció el apoyo y consejos.
“Siempre me sentí parte del Poder Judicial (…) Agradezco profundamente la confianza depositada en mi durante todos estos años y entregarme la responsabilidad de liderar la secretaría civil junto a un grupo de personas de excelencia con quienes compartimos el compromiso de servir a la justicia. Creo retirarme con el deber cumplido y con gratitud por el aprendizaje, las oportunidades y por el respeto con el que siempre fui tratada” dijo la ahora exsecretaria civil en sus palabras de despedida.
“La vida me regala un nuevo tiempo y hoy, como hace 46 años, tengo que empezar a aprender nuevas cosas y enfrentar nuevos desafíos. La jubilación no es el final del camino sino el inicio de una nueva aventura” concluyó Sonia Quilodrán.