Tras el fallecimiento del exministro del máximo tribunal Adolfo Bañados Cuadra, la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, compartió una sentida reflexión sobre la trayectoria y el impacto del magistrado en la judicatura chilena. La autoridad manifestó el pesar del Poder Judicial ante la partida de quien fuera un pilar de la institución durante cinco décadas.
La ministra Chevesich destacó que, aunque el exministro Bañados culminó su carrera en 1998, su legado continúa plenamente vivo en la Corte Suprema. Con una carrera iniciada en 1948 en Calbuco y que lo llevó a ejercer en Yungay, Rancagua, Temuco y Santiago, Adolfo Bañados es recordado como un magistrado que ejerció sus funciones con una profunda vocación de justicia.
Un punto central de las palabras de la presidenta fue la capacidad del ministro Bañados para enfrentar decisiones judiciales con absoluta imparcialidad, especialmente durante la década de los setenta. "Fue un hombre que actuó siempre conforme al Derecho, no dejándose presionar por las eventuales consecuencias", subrayó la ministra Chevesich. En este sentido, resaltó su actuación en causas emblemáticas como el Caso Lonquén y el asesinato de Orlando Letelier en Washington D.C.
La presidenta de la Corte Suprema relevó que el mayor aporte de Bañados, más allá de sus sentencias, fue su convicción ética. "Ese es el legado y la inspiración que nos deja a todas y todos quienes hoy impartimos justicia, la de entregar certeza a la sociedad de que los tribunales son un mecanismo institucional para garantizar los derechos fundamentales", concluyó la autoridad.