La presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich Ruiz, en su primer discurso a la cabeza del Poder Judicial, aseveró que las faltas a la probidad que se han detectado en el último tiempo resienten no solo al Poder Judicial, sino a que todo el sistema democrático. Además, fue enfática en resaltar que la gran mayoría de los funcionarios ejerce el servicio de justicia de manera profesional, seria y abnegada.
En la simbólica ceremonia en que asumió como la primera mujer presidenta de la Corte Suprema en más de 200 años de historia y a la que asistió el Presidente de la República, Gabriel Boric Font, y diversas autoridades nacionales, la ministra Chevesich reconoció que el último tiempo han existido dificultades las que hay superar siempre de cara a la ciudadanía.
“Una administración de justicia que se aparta de sus deberes de independencia, imparcialidad, probidad, sobriedad y decoro, no solo importa un abandono de sus deberes esenciales sino que produce lo que ahora, por desgracia, tenemos: desprestigio, desconfianza, falta de credibilidad. Bien sabido es, que cuando se deja de confiar en la justicia no solo se resiente el servicio judicial, sino también el Estado de derecho, y, todavía más, el sistema democrático”, dijo.
La magistrada reconoció la existencia de una percepción ciudadana de dos clases de justicia -una para los ricos y otra para los pobres- y recordó que lo que enaltece la labor judicial es el trato igualitario a todas las personas.
“En lo personal, rechazo rotundamente a quienes pretenden hacer valer supuestos privilegios y he dado muestras de ello (…) Lo que enaltece nuestra labor es, entre otras cosas, el trato igualitario que debemos dar a todos los justiciables”, continuó la presidenta Chevesich.
La autoridad destacó que conoce más de 465 cortes, tribunales y unidades judiciales y todos realizan un trabajo permanente y probo, por lo que no se debe creer que las faltas a la probidad son la regla. “No quiero relativizar lo ocurrido, pero ello no puede significar que dicha percepción alcance a todas las personas que formamos parte de este poder del Estado y que merezcamos los duros epítetos con que algunos se refieren a nosotros. En el Poder Judicial trabajan alrededor de 14.000 personas que forman parte de los Escalafones Primario y Secundario y del Personal de Empleados. (…) En cada lugar constaté el trabajo profesional, serio y abnegado de todas las personas que en ellos laboran, comprometidas verdaderamente con prestar un mejor servicio, por lo que me parece injusto y me duele que, por los actos reprochables de algunos pocos, suframos las consecuencias quienes cumplimos honestamente con nuestro deber”.
“En nombre de ellas, alzo mi voz para protestar y decir que lo hecho por algunos pocos, no puede ser un estigma para la inmensa mayoría que trabajamos honesta y esforzadamente. Puede haber otros que tengan o hayan tenido similares conductas, no tengo como afirmarlo ni negarlo, pero de lo que sí estoy segura, es que una gran mayoría de nosotros estamos conscientes que somos servidores públicos y que por sobre cualquier cargo o dignidad que tengamos, nos debemos al servicio público que libremente elegimos seguir. Estamos aquí para servir, no para servirnos del cargo, ésta debe ser la premisa a partir de la cual debemos hacer las profundas reflexiones a que nos llaman los tiempos que vivimos”, sentenció.
La primera presidenta de la Corte Suprema
La magistrada tuvo, además, palabras para el hito que significa su llegada al más alto cargo en la magistratura del país en más de 200 años de historia. “Estoy aquí, frente a ustedes, frente a las niñas, las adolescentes y las mujeres de nuestro país, para afirmar con convicción que, pese a las barreras de género, no existen límites insuperables, y que con trabajo, estudio y perseverancia, las mujeres podemos asumir las más altas responsabilidades en cualquier ámbito que nos propongamos”, aseguró la ministra
“Esto es lo que pienso; estas son mis convicciones; estos son mis anhelos, estos son mis afanes“, cerró la ministra.
La ministra Gloria Ana Chevesich Ruiz se convirtió en la primera mujer en asumir como presidenta de la Corte Suprema en 202 años de historia en una simbólica ceremonia en la que recibió de manos del saliente presidente Ricardo Blanco Herrera un mallete que simboliza el mando. Con ello llegó a la cúspide de una carrera judicial que en los próximos meses cumplirá 40 años, luego de ingresar al Poder Judicial como relatora de la Corte de Apelaciones de Santiago en junio de 1986.
El expresidente Ricardo Blanco, por su parte, destacó la trayectoria de la magistrada en la que asumió importantes tareas en la Corte de Apelaciones de Santiago y la Corte Suprema obteniendo las más importantes calificaciones.
Al hacer un balance de su gestión, resaltó la firmeza para afrontar los casos de corrupción y los esfuerzos por mejorar los controles, la gestión y el acceso a la justicia.
“Al dejar la presidencia de esta Corte, reafirmo mi convicción de que la justicia no es un privilegio, sino un derecho esencial, no es una concesión del poder, sino una garantía para todas las personas, especialmente para quienes más la necesitan. Finalmente, agradezco a Dios por haberme dado la posibilidad de servir a mi país desde la judicatura y a mi esposa por su respaldo constante e incondicional, y haber podido desarrollar una carrera exitosa que me impulsó con honra a desempeñar el cargo de mayor relevancia y responsabilidad en este poder del Estado, ser Presidente de la Corte Suprema de Justicia. Siempre lo tuve presente, la presidencia es transitoria; mi compromiso con la justicia es permanente”, concluyó.
Trayectoria de nueva presidenta
Gloria Ana Chevesich Ruiz es abogada de la Universidad de Chile y magíster en Derecho Laboral en la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI). Inició su carrera como relatora de la Corte de Apelaciones de Santiago en junio de 1986 y en marzo de 1995 asumió como relatora de la Corte Suprema, llegando a ser relatora del Pleno.
En octubre de 2002, juró como ministra de la Corte de Apelaciones de Santiago, llegando a ser su presidenta en el año 2013.
En su gestión, la magistrada creó una Unidad Especial de Tablas para ordenar la tramitación de las causas que se ven en el tribunal de alzada y fortaleció el trabajo de la Unidad de Recursos de Protección. En este último aspecto, estableció la tramitación vía portal web de los recursos de protección presentados en contra de las isapres por alza en planes de salud y estableció un sistema de entrega digital de cheques para el cobro de costas.
En agosto de ese año fue nombrada como ministra del máximo tribunal, siendo la octava mujer en llegar a la Corte Suprema.
Le tocó integrar la Cuarta Sala Laboral o Mixta y asumir diversas labores administrativas y de gestión como miembro del Consejo Superior de la Corporación Administrativa del Poder Judicial en cuatro bienios e integrante del Comité de Personas, entre los años 2022 y 2023.
Asimismo, fue la primera vocera de la Corte Suprema entre los años 2019-2022 y fue la responsable de encabezar las gestiones del Poder Judicial en medio de la pandemia, los cambios derivados de la Ley de Pago Efectivo de Pensiones de Alimentos, la Ley de Monitoreo Telemático en Casos de Violencia Intrafamiliar, entre otras materias.
En la actualidad es la coordinadora de la Cumbre Judicial Iberoamericana. Además, ha participado en representación de Chile en diversos seminarios y congresos nacionales e internacionales y ha trabajado en la comisión del Poder Judicial sobre la Ley de Tramitación Electrónica e Inteligencia Artificial.
Ha representado a Chile en el diálogo constructivo del Estado con el Comité contra las Desapariciones Forzadas de las Naciones Unidades en el año 2019 y sobre laudos arbitrales electrónicos en la misma organización en Viena y Nueva York, en los años 2024 y 2025, respectivamente.
Mujeres en el Poder Judicial
En los más de 200 años de historia del Poder Judicial chileno, las primeras mujeres en asumir en la Corte Suprema fueron María Antonia Morales Villagrán como ministra y Mónica Maldonado Croquevielle como fiscal judicial del máximo tribunal, quienes asumieron sus cargos en noviembre de 2001.
La primera mujer en asumir como ministra de Corte de Apelaciones fue Fainne Leibovich Gubermann quien juró en noviembre de 1971 como ministra de la Corte de Apelaciones de Valparaíso.
Claudina Acuña Montenegro fue la primera mujer en ingresar a la carrera judicial como secretaria del juzgado de Santa Cruz en abril de 1925, mientras que Matilde Throup Sepúlveda fue la pionera en postular a un cargo judicial en septiembre de 1893 y la primera mujer abogada de la historia de Chile en junio de 1892.
Actualmente de los 17 cargos que existen en la Corte Suprema (hay cuatro cargos vacantes) 9 son hombres y 8 son mujeres; mientras que de acuerdo a un informe sobre paridad de género en el Poder Judicial -elaborado por la secretaría de Género y no Discriminación de la Corte Suprema- a junio de 2025 existían 71 mujeres en cargos de ministras de Corte de Apelaciones y 80 hombres en tales labores. Mientras que en tribunales de primera instancia hay 953 juezas y 650 jueces.
Saludo protocolar al Presidente de la República
La primera actividad oficial de la presidenta Chevesich fue la visita protocolar al Primer Mandatario, Gabriel Boric Font, en el Palacio de La Moneda. Durante el encuentro, que duró más de media hora y en que participó, además, el ministro de Justicia, Jaime Gajardo, las autoridades dialogaron sobre el sistema de justicia, vacantes en el máximo tribunal y cómo trabajar mancomunadamente en beneficio de la ciudadanía.
"Las mujeres no solamente tienen el mismo derecho, sino las mismas condiciones para poder estar en cualquier cargo de poder. Su trayectoria habla por sí misma; ella es una mujer de estudio, de esfuerzo, de rigor, que ha debido enfrentar casos de alta connotación mediática, de mucha presión y siempre se ha mantenido apegada a la ley, al derecho y al espíritu de la legislación. Creo que sus palabras fueron muy certeras, donde además no evade la crisis, sino que se hace cargo, la pone en su justa dimensión y propone medidas muy claras para poder enfrentarla", dijo el Primer Mandatario luego de la ceremonia de asunción.