El juez del 29° Juzgado Civil de Santiago, Matías Franulic, recibió a una delegación de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, encabezada por su decano, Gabriel Bocksang y un grupo de alumnos que participa de la iniciativa “Jueces para Chile”. Junto a ellos asistieron Priscila Machado, directora del Departamento de Derecho Procesal; Nicolás Frías, profesor de derecho procesal y director del Instituto Chileno de Derecho Procesal y Valentina Paz Avendaño, investigadora del Programa Reformas a la Justicia UC.
En la oportunidad, el magistrado reflexionó sobre la labor judicial en la actualidad, destacando tanto sus exigencias como sus satisfacciones. Respecto de lo primero, subrayó que de un juez se espera imparcialidad, independencia y la adecuada fundamentación de sus resoluciones. Asimismo, enfatizó la necesidad de mantener un comportamiento intachable en todos los ámbitos de la vida, y no únicamente frente a las partes. Por último, advirtió que esta función exige ciertas renuncias ligadas a la prudencia y la templanza, evitando emitir opiniones que puedan comprometer su objetividad o derivar en causales de inhabilidad, ya que la judicatura debe garantizar siempre una imparcialidad absoluta.
Además, el juez Matías Franulic compartió casos concretos de su trayectoria para reflejar la profunda gratificación que conlleva la labor jurisdiccional. “Al resolver un conflicto, el juez tiene el poder de transformar la incertidumbre en certeza y el desconsuelo en alivio, lo cual subyace a su verdadera esencia: su rol ministerial y su dimensión de servidor público”, señaló.
En la jornada también se abordó la participación del juez en la conciliación y su deber de proponer bases de arreglo fundadas para evitar la arbitrariedad. Así, la conciliación se configura como un equivalente jurisdiccional que agiliza la resolución del conflicto y contribuye a descongestionar los tribunales, requiriendo un rol activo y protagónico del magistrado.
Durante la actividad, docentes y estudiantes plantearon diversas interrogantes que abarcaron desde la implementación de la inteligencia artificial en el Poder Judicial hasta el deber de prudencia de los magistrados en las redes sociales, con el fin de resguardar en todo momento su imparcialidad y evitar cualquier juicio preconcebido.
El decano Gabriel Bocksang agradeció la invitación y destacó que el ejercicio de la judicatura conlleva una profunda vocación y un estilo de vida singular. Asimismo, coincidió con el magistrado en que existe una dimensión casi sagrada en una función tan consustancial al bienestar social.
En el encuentro también participaron la secretaria y juez suplente del 29° Juzgado Civil de Santiago, Marcela Maureira, y la secretaria y juez suplente del 7° Juzgado Civil de Santiago, Daniela González Martínez, quienes compartieron sus experiencias.
Finalmente, el oficial segundo del juzgado, Nicolás Mesina, acompañó a la delegación en su recorrido por el tribunal, el cual incluyó la revisión de expedientes de papel y títulos ejecutivos.